Para quienes dirigimos empresas tecnológicas con un fuerte componente de I+D y cercanas a la Universidad, basta comparar un currículum académico, exhaustivo en su información, con uno ejecutivo, que sintetiza lo relevante en un folio mejor que en dos, para percibir la distancia oceánica entre las mentes del investigador y del directivo de empresa. Quiero compartir con ustedes lo aprendido en el transcurso de mi carrera, mi currículum.
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